Futurismo y música III: Los intonarumori


En los años siguientes a la publicación del manifiesto, Russolo se dedicó a investigar entorno a la creación de nuevos instrumentos que diesen respuesta a sus inquietudes respecto al sonido. El resultado directo de estas investigaciones fueron los intonarumori (los entonadores de ruidos), la puesta en práctica de aquellos principios defendidos en “El arte de los ruidos”.
El primer paso del proceso de creación de Russolo fue la clasificación de los ruidos en seis clases :

1. Explosiones, truenos, estallidos y detonaciones
2. Estertores y silbidos
3. Susurros, murmullos y gorjeos
4. Rechinamientos y crujidos (ruidos producidos por frotación)
5. Percusión de metal, madera o piedras
6. Voces humanas o animales en cuanto a bramidos, lloro, risa o hipo

A partir de esta clasificación, Russolo comenzó a trabajar en la fabricación de aparatod que generaran este tipo de ruidos y que permitieran controlarlos y moldearlos. Se trata de máquinas de aspecto simple: cajas de madera con una bocina metálica por la que mana el ruido producido por un mecanismo interior el cual se acciona mediante una manivela.
 Los intonarumori se dieron a conocer inicialmente al gran público en una serie de conciertos que tuvieron lugar en 1914 en Italia y Londres. Ante esas primeras actuaciones la crítica respondió principalmente de forma negativa tratándose de una propuesta tan transgresora y, tampoco hay que negarlo, primitiva en sus posibilidades.
Desafortunadamente las investigaciones de Russolo se vieron temporalmente interrumpidas por el inicio de la primera Guerra Mundial, contienda en la que el músico futurista participó. 


“Risveglio di una città”, 1913  

 
Atravesemos una gran capital moderna, con las orejas más atentas que los ojos, y disfrutaremos distinguiendo los reflujos del agua, de aire o de gas en los tubos metálicos, el rugido de los motores que bufan y pulsan con una animalidad indiscutible, el palpitar de las válvulas, el vaivén de los pistones, las estridencias de las sierras mecánicas, los saltos del tranvía en los raíles, el estallar de las fustas, el tremolar de los toldos y las banderas.
Luigi Russolo, “El arte de los ruidos”

“El despertar de una ciudad” es quizás la pieza más emblemática de Russolo y una de las primeras compuesta exclusivamente para intonarumori. En concreto, en la partitura se indica que se trata de dos ululatori (instrumentos que aúllan), dos crepitatori (instrumentos que crepitan) y dos silvatori (instrumentos que silban).
En los escasos segundos que dura la pieza puede oírse, al principio, un sonido ululante y otro crepitante a los que progresivamente se van sumando otros sonidos similares hasta formar un conjunto sonoro. Con todo se trata de una representación evidente de aquello que se puede oír en las primeras horas de la mañana en una ciudad; el creciente ruido de los motores de los coches sumado al ruido de las fábricas en el inicio de una jornada, generando en su conjunto el rumor general de las grandes urbes. Russolo hace de esta pieza una reivindicación de la modernidad urbana e industrial a través de sus ruidos. La naturaleza deja de ser una  una fuente inspiración para el músico futurista, sino la ciudad que, repleta de máquinas y de la masa de individuos, es como un ente gigante lleno de vida.

4 comentarios:

  1. Muy buena info. me sirvió un montón

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  2. lo unico q no supe fue la pagina jajaja xD

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